Category: Cine Mudo


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Título Original – Das Kabinett Des Dr Caligari
Año – 1920
Director – Robert Wiene
Elenco – Werner Krauss, Conrad Veidt, Friedrich Feher, Lil Dagover, Rudolf KleinRogge, Hans Heinz von Tawardowski
Una de las películas, a mi juicio, más sorprendentes del cine mudo. Se ha hablado mucho de sus decorados cubistas y góticos; del mundo de muros inclinados, chimeneas oblicuas y puertas retorcidas; de la atmósfera de amenaza y locura maravillosamente creada por el director checo Robert Wiene. Siendo todos estos detalles suficientes para adorar esta película, sin embargo, lo que más me impactó la primera vez que la vi, fue la “modernidad” de su estructura narrativa. Los que se sorprendieron con la supuesta originalidad en la narración de películas como “El sexto sentido” u otras por el estilo, con giro argumental de 360 grados, deberían ver este film, creador de la escuela del “caligarismo”. Los que no la hayan visto estan de suerte. ¡Que no se la cuenten! (Antonius Block: Filmaffinity)

 
 


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Título Original – Bronenosets Potyomkin
Año – 1925
Director – Sergei M. Eisenstein
Elenco – Alexandre Antonov, Vladimir Grigorievitch Barsky, Grigori Alexandrov, Mikhail Gomarov
A nadie le gusta comer carne podrida. A nadie le gusta que lo maten de hambre, que lo traten peor que a un perro apaleado, y ver que hasta las ratas viven mejor. Eso les ocurrió a los marineros del Potemkin. Se hartaron de ser pisoteados por unos oficiales demasiado duros, por un régimen en el que una miseria endémica llevaba cebándose desde tiempos inmemoriales en los ciudadanos de a pie, en los campesinos de la vasta e interminable Rusia, en todos los humildes trabajadores.

Aquellos marineros fueron el punto de partida de una revolución que derrocaría la peste zarista para instaurar la peste comunista. Fuera como fuese, Rusia estaba condenada al hambre y a la pobreza compartida, pero las revoluciones como las que se originaron en 1905 ofrecían algo de ilusión de cambio y de renovación. Aunque no fuese más que para salir de la boca del lobo y meterse en la del diablo.

Eisenstein eligió uno de los episodios clave de la convulsa historia de Rusia, el que fue el detonante de la caída del imperialismo y el alzamiento del comunismo, para filmar una de las películas más atrevidas de su tiempo. Atrevida en muchos rasgos. Se han vertido ríos de tinta acerca de la insólita y excelente labor de edición y montaje, que influiría posteriormente en el cine mundial. Los actores eran amateurs; nada de figuras ni estrellas de la pantalla. Multitudes heterogéneas de gente que abarrotan la escena en múltiples planos que derrochan dinamismo, con el espectador casi tocando la inquietud de la masa que se mueve en pos de un objetivo común e incendiario, que corre como la llama en una mecha.
Perspectivas visuales en constante cambio, expresionismo que se sirve de la presencia viva del barco, de las olas del mar, del reflejo del sol y de la luna en las aguas, de la niebla, de los misterios de la luz, del movimiento incesante, elipsis magistrales, efectos de imagen osados, sorprendentes para su tiempo. Regueros de personas como hormigas.
Una de las secuencias más recordadas y laureadas de la historia, la de las escaleras de Odessa, con esas bayonetas avanzando inexorablemente y sembrando el pánico. Gritos mudos que, por algún extraño efecto, se oyen estruendosamente en el alma, fervor de muchedumbres que se huele, disparos y cañonazos que retumban en su silencio. ¿Hace falta el sonido? Asombrosamente, no se echa mucho de menos. El realizador letón compensó brillantemente la carencia de sonido con una inundación visual insuperable. Historia, drama social, espectáculo y genuino cine unidos en una combinación que rompió moldes. (Vivoleyendo: Filmaffinity)

 


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>El Pibe

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Título Original – The Kid
Año – 1921
Director – Charles Chaplin
Elenco – Charles Chaplin, Jackie Coogan, Edna Purviance, Carl Miller, Tom Wilson

Si hubo alguien experto en mezclar de manera magistral la comedia más desternillante con la tristeza más encantadora, ese era el mago Chaplin. Capaz de mostrar los gags más cómicos, y acto seguido, la triste realidad de manera amarga y que emocionaría a cualquiera. Ésta película es un claro ejemplo. Aunque los gags del niño rompiendo cristales y Chaplin reparándolos son de lo más gracioso que he visto, quién no se emociona al ver la escena en la que el chico es atrapado con intenciones de internarlo, con esas tristes miradas tanto de Chaplin como del pequeño. Realmente impactantes. Por suerte, Chaplin dejó un buen legado de joyas cinematográficas que podremos visualizar por muchos años. Sin duda era un gran genio. (Chikan: Filmaffinity)


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Título Original – Le Voyage Dans La Lune
Año – 1902
Director – Georges Méliès
Elenco – Georges Méliès, Bleuette Bernon, Henri Delannoy, Jeanne d’Alcy

Seis valientes astronautas viajan en una cápsula espacial de la Tierra a la Luna. La primera película de ciencia-ficción de la historia fue obra de la imaginación del director francés y mago Georges Méliès (1861-1938), que se inspiró en las obras “From the Earth to the Moon” (1865) de Julio Verne y “First Men in the Moon” (1901) de H. G. Wells. Se trata de un cortometraje de 14 minutos de duración realizado con el astronómico presupuesto para la época de 10.000 francos, suponía nada menos que su película número 400 del realizador francés, y abría al mundo del cine una nueva puerta para contar historias fantásticas y de ciencia-ficción mediante el uso de trucos y efectos especiales.

“Con un cohete espacial que ha colisionado contra el ojo derecho de la cara (no oculta y deliciosamente humanizada) de la Luna, queda una imagen fantástica para la posteridad, para el ojo del buen cinéfilo con ganas de saborear lo añejo, de echar la vista atrás y ver nacer al cine. En este caso, somos testigos del bautismo del género de la ciencia ficción. Méliès, tras una prolífica carrera cinematográfica y pasar a la historia del cine, se atrevió con una historia fantástica que iba a basar su capacidad de fascinación en la utilización de efectos especiales (que vistos con nuestros ojos, claro, son entrañables y enternecedoramente inocentones), contando la historia de uno de los sueños del hombre del siglo XX: viajar a la Luna y, consecuentemente, navegar por el espacio. La película es un mito, una (entretenidísima) leyenda cinematográfica de apenas un cuarto de hora de imágenes fascinantes, mágicas y llenas de cariño e imaginación, rebosantes de ingenio y encanto que conforman, sencillamente, una obra maestra, un hito del séptimo arte y que supone el comienzo de la ciencia ficción. Sin duda, una especie única, imprescindible, mítica.” (Sarasa: Filmaffinity)


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Título Original – Ben Hur
Año – 1925
Director – Fred Niblo
Elenco – Ramon Novarro, May McAvoy, Francis X. Bushman, Betty Bronson

Esta versión silente de la apasionante novela de Lewis Wallace tiene a Ramon Novarro en el papel de su carrera y a Fred Niblo tras las cámaras. Niblo es uno de los grandes cineastas de su época, poseedor de un sentido de la épica y el drama que se ajusta a las tensiones y proporciones que caracterizan Ben-Hur, la historia de un príncipe judío que pierde mucho más que a su mejor amigo y cuya vida se ve entrelazada con la de Cristo, el mejor amigo del mundo.
Novarro casi parece salido de las páginas del best-seller. La evolución física y moral de Ben-Hur es simplemente contundente en comparación al retrato del protagonista filmado por William Wyler y Charlton Heston en 1959. De todos modos, así como esta adaptación es más fiel a la trama original, adolece de ciertos problemas que impiden que logre el mismo nivel de efectividad que la oscarizada versión posterior. Dramatúrgicamente, por ejemplo, la evidente diferencia de edades entre Novarro y Francis X. Bushman (Messala) hace difícil su identificación como amigos de infancia, pese a que la grotesca diferencia física entre ambos contribuye decisivamente a singularizar su antagonismo en escena –como si de David y Goliath se tratara, ni más ni menos-.
Tampoco es del todo exitosa la luminosa invisibilidad de Cristo, artificio que alguna vez resulta intrusivo. No obstante, el Ben-Hur de Niblo emociona e inspira, y aún permanece como un clásico demasiado poco visto, habiendo sido todo un éxito de taquilla en la fecha de su estreno. (Christian Doig: Filmaffinity)



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Título Original – The Gold Rush
Año – 1925
Director – Charles Chaplin
Elenco – Charles Chaplin, Mack Swain, Georgia Hale, Tom Murray

La Quimera del Oro fue el primer largometraje y el favorito de Chaplin.., y el que más éxito obtuvo entre el público. Con él se consagró como un gran director ante el público y la crítica de todo el mundo. Inspirada en el caso real de un grupo de hombres que perdidos en las montañas rocosas recurrieron a los cordones de los zapatos para saciar el hambre y que, finalmente, acabaron por devorarse entre ellos. Esta es la comedia más larga (fue reducida a nueve rollos de su duración original de diez) y más elaborada de las comedias mudas de Chaplin, de hecho le llevó catorce meses terminarla. La Quimera del Oro es además uno de los pocos largometrajes clásicos auténticos y sin adulterar de los años 20. Es cautivadora y mágica, con escenas realmente buenas. No hace falta el sonido, ya que los gestos te hacen comprender en todo momento las situaciones que nos presenta Chaplin. Enternecedora y de obligado visionado. (Tarima: Filmaffinity)



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Título Original – Wings
Año – 1927
Director – William A. Wellman
Elenco – Clara Bow, Charles Rogers, Richard Arlen, Gary Cooper

Ganadora del Oscar 1927 a la Mejor Película

Película famosa por ser la primera (y única muda) que consiguio el Oscar. Es algo injusto pues el film tiene méritos más que suficiente por sí solo para pasar a la historia. Es la primera gran cinta bélica de la historia con escenas de batallas impresionantes, sobre todo si tenemos en cuenta los medios con los que contaban. Los combates aéreos estan soberbios, de un realismo impactante, con el ataque de aviones alemanes a un pueblo uno se queda sin adjetivos para describir su brillantez. Michael Bay es un burdo plagiador al lado de William A. Wellman; los planos aéreos de los enfrentamientos entre alemanes y franceses en las trincheras son de matrícula, de una calidad sencillamente apabullante.

El guión, fuera de lo que es la guerra, resulta flojo, pero a quién le importa si el resto es un espectáculo lleno de ritmo y de acción. No hay que olvidar que los actores están muy comedidos y nada histriónicos, histriónicos al modo usual en el cine mudo, como si haciendo aspavientos resultaran más creibles. Recomendable a todos los que quieran saber de donde bebe el cine bélico moderno. (Tom Regan: Filmaffinity)


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